Cuando estaba en la secundaria, tenía un amigo que se llamaba Larry. Larry se había mudado recientemente al vecindario, y le sugerí que entrara al equipo de fútbol americano de la escuela. Ahí podría hacerse de nuevos amigos y ya que tenía una condición física muy buena, podría jugar como titular. Larry hizo lo que le sugerí. El resultado fue un éxito y un fracaso al mismo tiempo. El éxito fue que lo escogieron como titular. El Fracaso fue que lo pusieron en mi posición. Intenté alegrarme por él, pero no fue fácil. Unas semanas después de que comenzara la temporada de juegos, Larry se rompió un dedo por accidente. Recuerdo el momento cuando vino a mi puerta con la mano vendada y me dijo: "Creo que ahora te toca a ti". Intenté compadecerme por su dolor, pero esto tampoco fue fácil. "Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran" (Ro. 12:15). Es fácil decirlo, pero aplicarlo en la vida real es muy dificil.
¿Desea medir su amor hacia una persona? entonces responda a esta pregunta: Si esa persona fracasa, ¿cómo se sentiría? ¿La compadecerá o estará feliz por dentro? Cuando se lamente junto con los que se lamentan, y se alegre junto con los que se alegran, podrá decir que su amor es verdadero.
Un amor muy especial.
"Ámense como hermanos los unos a los otros, dándose preferencia y respetándose mutuamente". Bendecir a los enemigos. (Ro. 12:9-21)"
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