En
su libro "Mujer de mediana edad, un nuevo significado para mi vida",
la escritora Dale Hanson Bourke relata lo siguiente: "Uno de los momentos
más difíciles fue la visita a una villa fuera de la ciudad de Guatemala. Antes
de llegar a ver la montaña de basura, fuimos recibidos por su olor. Nunca antes
había olido tal hedor en mi vida". en realidad, no fue sólo el mal olor lo
que hizo sentir mal a la autora, sino la cruel imagen de personas recogiendo
comida en esas pilas de basura y objetos contaminados, que eran parte fundamental
de su vida cotidiana. La autora levantó instalaciones de condiciones confiables
y entregó ropa limpia, aunque sea para los niños, para salvarlos de esa
situación. Pero, luego de pocos días, era usual ver a muchos niños abandonar el
lugar. ellos preferían la montaña de basura con mal olor, que consideraban como
un lugar más familiar, que una cama limpia y un plato de comida caliente.
Leyendo
esto me preguntaba: la casa espiritual que se ha formado dentro de mí, ¿es
suficientemente limpia para contener el gozo de la resurrección que es el
máximo regalo que Dios me dio? ¿No será que estoy considerando como carga 'el
renuevo santo' por estar 'familiarizado con la suciedad'? Cada vez que esto
ocurre, miro la cruz de Jesús. El aliento de vida de Dios entra en mi corazón
empequeñecido, junto a la brisa primaveral. En el momento cuando la vitalidad
de la resurrección convierte el tiempo, de dos mil años atrás, en el 'recuerdo
del presente', mis pasos se hacen ligeros por la emoción de saber que el Señor
va a estar continuamente presente.
¿Es
mi corazón como tierra endurecida, con piedras y espinas, o es como buena
tierra?¿cuáles factores impiden que mi corazón sea mejor tierra para el
evangelio?
Cuatro
tipos de tierra (Mt.13:1-9)
La
parábola se enfoca en la tierra que recibe la semilla. La multitud oía el
evangelio de Jesús y cada uno mostraba diferente reacción. Algunos lo recibían
con gozo y tomaban decisiones de fe. otros, como los fariseos, lo condenaban y
rechazaban. Y otros se maravillaban por lo que veían, pero no lo recibían con
fe. Jesús ilustra las diferentes reacciones ante el evangelio, con los tipos de
tierra. Se puede fertilizar la tierra seca y árida para hacerla apta para el
cultivo. Asimismo, es posible preparar la tierra del corazón del hombre para
que reciba la semilla del evangelio. Todos tenemos un corazón que puede ser
como una tierra árida, endurecida, con piedras y espinos, o puede ser como una
tierra fértil, sin impedimentos para recibir el evangelio, pues éste sólo puede
crecer y dar buenos frutos en aquél cuyo corazón es como una buena tierra.
¿Tengo
un corazón sensible y dispuesto para Jesús y su evangelio o está dispuesto
hacia el mundo? Si examino mi fe, ¿veo que se fortalece cada día más o se
debilita?
El
corazón sensible y el corazón endurecido (Mt.13:10-17)
El
evangelio no se comprende con la razón, sino se recibe con el corazón. Los
discípulos preguntan por qué habla por parábolas y Jesús responde: "Porque
a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos
no les es dado". La expresión: "pues a cualquiera que tiene, se le
dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado"
podría parecer algo injusto. ¿Qué era lo que tenían los discípulos? Ellos habían
oído el evangelio, habían recibido a Jesús en su corazón, fueron llamados Sus discípulos y tenían un corazón sensible y
dispuesto para recibir el evangelio. Por el contrario, los fariseos rechazaban
el evangelio con corazón endurecido y condenaban a Jesús. Un corazón dispuesto
para dios entiende y recibe el evangelio, pero el que está cerrado, no puede
entender, ni arrepentirse de sus pecados.
Oremos:
- Que mi corazón sea buena tierra para ver y oír la palabra de Dios y obedecerla.
-
Que Dios prepare el corazón de las personas que oirán la predicación de la
Palabra, para que sea como buena tierra
para recibir la semilla del evangelio.