sábado, 17 de marzo de 2012

Iré si me lo ordena

Lucille Teasdale soñaba con ser doctora misionera desde los trece años y estudió con diligencia para lograrlo. Mientras estudiaba en la Universidad de Montreal, Canadá, fue elegida como Miss Medicina. En un tiempo cuando la ciencia de la medicina y la belleza eran cualidades muy valiosas, ella lo tenía todo. Pero en 1950, era muy difícil conseguir trabajo como 'doctor', siendo mujer. en su época, era la única cirujana mujer y no conseguía trabajo. Ella no se decepcionó y viajó a Francia para estudiar medicina más profundamente. Entonces, Piero corti la buscó y la invitó a participar en su proyecto de establecer un hospital en Uganda. El trabajo misionero como doctora, que duró cuatro meses, los unió en el compromiso de servir a los más necesitados, y se conviertieron en esposos y compañeros de vida. Lucille había tenido el sueño de ser doctora misionera desde niña. Por ser mujer, le fue difícil conseguir trabajo en su país. Y fue aun más difícil trabajar como misionera en Uganda. Pero nunca se dio por vencida y se preparó. Como resultado, Dios le dio el mejor compañero para ella y cumplió su sueño. Entre los años 60's y 80's, más de 150.000 personas se contagiaron de SIDA, cuando el virus aún no había sido identificado. Durante la guerra civil en Uganda, Lucille realizó cientos de operaciones a soldados heridos, y en alguna de ellas, se contagió con el VIH. Fue entonces cuando el mundo comenzó a prestarle atención. Recibiendo mucho amor y cariño, once años después, Lucille falleció en 1996. Podemos amar y hacer realidad nuestros sueños. No debemos tener miedo de vivir la vida. Hasta podemos vivir con el SIDA" (Lucille Teasdale).

Obediencia absoluta.

"Apartaos de los que causan divisiones y ponen tropiezo contra la doctrina, pues no sirven a Jesús y engañan a los ingenuos. Sed sabios para el bien e ingenuos para el mal. La gracia de Jesús sea con todos. Al que puede fortaleceros según el evangelio de Jesús, al único y sabio Dios, sea gloria para siempre." Vivir para gloria de Dios. (Ro. 16:17-27).

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