miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Dónde están los que aman?

Todas las veces que intentaba visitar a Rikko, nuestros caminos se entrecruzaban. Ella es una doctora japonesa que vino a Afganistán hace tres años. Había algo que siempre quería compartir con Rikko, quien tiene un enorme corazón dispuesto al sacrificio. Unos meses después, nos encontramos en un restaurante en Kabul. Ahí, luego de varios meses de oración y preparación, comencé a transmitirle el evangelio. ella me escuchó seriamente. "Tengo una pregunta", dijo ella cuando estaba por terminar. "Mientras las personas de aquí están viviendo un infierno, ¿dónde están las personas como usted, que dicen que van a ir al cielo? Aunque yo muera y vaya al infierno, estoy arriesgando mi vida para ayudarlos, pero ¿por qué las personas como usted, que dicen tener la vida eterna, no vienen a lugares como este? Personas como yo, venimos a este lugar peligroso, sólo porque sentimos simpatía por estas personas. Pero, ¿qué hacen ustedes, que supuestamente tienen el corazón dirigido a todas las naciones?". Ella me preguntó esforzándose por mantener la cortesía, pero se notaba que estaba enfurecida. No estaba desafiando al evangelio, sino que estaba decepcionada de las personas que creen en él, y por eso no podía creer en Dios.
Supongo que se sintió apenada y al salir del restaurante, se dio la vuelta y me dijo: "Pero, creo que usted es un poco diferente". Esto no me consoló para nada, mas bien me hizo sentir peor. Aún luego de haberse ido, sus palabras resonaban dentro de mí. ¿Dónde están las personas que aman a este mundo?
El mundo invisible es más grande.

"Estáis llenos de bondad y conocimiento, podéis aconsejaros unos a otros. Les escribo como ministro de Jesucristo a los gentiles. Tengo de qué gloriarme en Cristo Jesús de lo que Él ha hecho con señales y prodigios en el poder del Espíritu de Dios. De esta manera, me esforcé en predicar el evangelio de Cristo." Ministrando el evangelio de Dios. (Ro.15:14-21)

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