Cuando era chico, los juegos solían ser de
guerra. Pero extrañamente, cada vez que jugábamos a la guerra, yo terminaba
golpeado. Cuando regresaba a la casa golpeado, mis ojos se llenaban de
lágrimas. En estos casos, ¿cuál es la reacción de la mayoría de las madres?
Algunas regañan a su hijo diciendo: “¿Por qué te dejas golpear si eres un varón?
¿No te da vergüenza?”. Y otras madres buscan a quien maltrató a su hijo y lo
reprenden. De hecho, la madre de Hilary, quien fue la primera dama de Estados
Unidos, la crió diciéndole: “¡Si alguien te molesta, enfréntalo y golpea!”.
Pero mi madre jamás me enseñó de esa manera. Cuando volvía golpeado, mi madre
me hablaba así: “No quieres perder contra tus amigos, ¿no? Hay solo un modo de
que ganes a tus amigos. Es que tú creas bien en Jesús. Creer bien en Jesús es
la forma de ganar en todas las peleas”.
Si CREER BIEN EN Jesús es el camino a la victoria, hice bien al reaccionar como Jesús cuando jugaba a la guerra con los amigos. No hubiera sido bueno si golpeaba al otro porque él me golpeó, o que me alejara de mis amigos diciendo que no puedo jugar más a la guerra. Gracias a las enseñanzas de mi madre, aun hasta ahora vivo sin tener dificultades, aunque pierda ante otros. Gracias a la educación de mi madre, cuya concepción del valor era bíblico, diferente al mundano, vivo teniendo numerosos amigos por todo el mundo.
[¡Somos papá y mamá!] / Park Su-ung
TIEMPO CON DIOS ES VIDA VIVA
MAYO 2011
Ayuda a su meditación
Desobediencia y humillación: Si desobedeces a
Dios serás llevado con tu rey a otra nación y serás motivo de horror, refrán y
burla. La langosta consumirá tus campos, el gusano comerá tus viñas y tu
aceituna se caerá. Tus hijos irán en cautiverio, el extranjero estará a la
cabeza y tú a la zaga. La maldición será como señal y prodigio para siempre.
Lectura: Deuteronomio 28:36-46
36 Jehová llevará á ti, y á tu rey que
hubieres puesto sobre ti, á gente que no conociste tú ni tus padres; y allá
servirás á dioses ajenos, al palo y á la piedra. 37 Y serás por pasmo, por
ejemplo y por fábula, á todos los pueblos á los cuales te llevará Jehová. 38 Sacarás
mucha simiente al campo, y cogerás poco: porque la langosta lo consumirá. 39
Plantarás viñas y labrarás, mas no beberás vino, ni cogerás uvas; porque el
gusano las comerá. 40 Tendrás olivas en todo tu término, mas no te ungirás con
el aceite; porque tu aceituna se caerá. 41 Hijos é hijas engendrarás, y no
serán para ti; porque irán en cautiverio. 42 Toda tu arboleda y el fruto de tu
tierra consumirá la langosta. 43 El extranjero que estará en medio de ti subirá
sobre ti muy alto, y tú serás puesto muy bajo. 44 El te prestará á ti, y tú no
prestarás á él: él será por cabeza, y tú serás por cola. 45 Y vendrán sobre ti
todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas;
por cuanto no habrás atendido á la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus
mandamientos y sus estatutos, que él te mandó: 46 Y serán en ti por señal y por
maravilla, y en tu simiente para siempre.
Servirás de refrán y burla (28:36-42)
Nuestra vida es íntegra cuando permanecemos cimentados en la palabra de Dios. Si el pueblo de Israel desobedece Su palabra, será llevado cautivo a otro país y servirá “a dioses ajenos” que no conocen. Y este pueblo, que una vez fue escogido por Dios, “seá mucha semilla al campo y recogerá poco, porque la langosta lo consumirá; plantará viñas y labrará, pero no beberá vino ni recogerá uvas, porque el gusano se las comerá”. Lo más doloroso será que engendrarán hijos e hijas, pero no serán para ellos porque serán llevados en cautiverio. Como creyentes, debemos llevar una vida de obediencia para manifestar al Dios vivo y verdadero y ser buen ejemplo ante los incrédulos.
¿Alguna vez he sufrido consecuencias y humillaciones por haber desobedecido a Dios?
¿Doy buen ejemplo de obediencia y bendición
de Dios ante los que me rodean?
Las maldiciones serán como señal y prodigio (28:43-46)
Si no obedece la palabra de Dios, el pueblo
de Israel será humillado y el extranjero, enaltecido; el primero pedirá
prestado al segundo. Las naciones paganas vendrán a ser cabeza e Israel estará
a la zaga. La maldición de Dios vendrá sobre Israel que desobedeció y lo
alcanzará hasta que perezca. La maldición sobre el pueblo desobediente y su
descendencia quedará “como señal y prodigio para siempre”. Los cristianos
debemos obedecer la palabra de Dios y gozar las bendiciones que Él derrama
sobre los que le obedecen. Debemos enseñar la palabra de Dios a nuestros hijos
y que aprendan a obedecerla. Que sepan cuán grave es el pecado de
desobediencia. La más grande herencia que podemos dejar a nuestros hijos es el
bien espiritual que les transmitimos por medio del ejemplo de la obediencia a
la palabra de Dios.
Ante mis hijos, sobrinos o los jóvenes cerca
de mí, ¿soy realmente un buen ejemplo de obediencia a la palabra de Dios? ¿No
he sido hipócrita como cristiano ante ellos?
Oremos
-Que mi vida de fe, santidad y obediencia sea genuina ante Dios y los hombres.
-Que Dios examine y revele la verdad, y nunca haya pecado escondido en
medio de la iglesia para que no traiga maldición sobre el pueblo consagrado de Dios.
-Que Dios perdone los pecados de nuestro país y derrame Su gracia de
salvación.