viernes, 31 de enero de 2014

La casa de mi alma ...

En su libro "Mujer de mediana edad, un nuevo significado para mi vida", la escritora Dale Hanson Bourke relata lo siguiente: "Uno de los momentos más difíciles fue la visita a una villa fuera de la ciudad de Guatemala. Antes de llegar a ver la montaña de basura, fuimos recibidos por su olor. Nunca antes había olido tal hedor en mi vida". en realidad, no fue sólo el mal olor lo que hizo sentir mal a la autora, sino la cruel imagen de personas recogiendo comida en esas pilas de basura y objetos contaminados, que eran parte fundamental de su vida cotidiana. La autora levantó instalaciones de condiciones confiables y entregó ropa limpia, aunque sea para los niños, para salvarlos de esa situación. Pero, luego de pocos días, era usual ver a muchos niños abandonar el lugar. ellos preferían la montaña de basura con mal olor, que consideraban como un lugar más familiar, que una cama limpia y un plato de comida caliente.
Leyendo esto me preguntaba: la casa espiritual que se ha formado dentro de mí, ¿es suficientemente limpia para contener el gozo de la resurrección que es el máximo regalo que Dios me dio? ¿No será que estoy considerando como carga 'el renuevo santo' por estar 'familiarizado con la suciedad'? Cada vez que esto ocurre, miro la cruz de Jesús. El aliento de vida de Dios entra en mi corazón empequeñecido, junto a la brisa primaveral. En el momento cuando la vitalidad de la resurrección convierte el tiempo, de dos mil años atrás, en el 'recuerdo del presente', mis pasos se hacen ligeros por la emoción de saber que el Señor va a estar continuamente presente.

¿Es mi corazón como tierra endurecida, con piedras y espinas, o es como buena tierra?¿cuáles factores impiden que mi corazón sea mejor tierra para el evangelio?

Cuatro tipos de tierra (Mt.13:1-9)

La parábola se enfoca en la tierra que recibe la semilla. La multitud oía el evangelio de Jesús y cada uno mostraba diferente reacción. Algunos lo recibían con gozo y tomaban decisiones de fe. otros, como los fariseos, lo condenaban y rechazaban. Y otros se maravillaban por lo que veían, pero no lo recibían con fe. Jesús ilustra las diferentes reacciones ante el evangelio, con los tipos de tierra. Se puede fertilizar la tierra seca y árida para hacerla apta para el cultivo. Asimismo, es posible preparar la tierra del corazón del hombre para que reciba la semilla del evangelio. Todos tenemos un corazón que puede ser como una tierra árida, endurecida, con piedras y espinos, o puede ser como una tierra fértil, sin impedimentos para recibir el evangelio, pues éste sólo puede crecer y dar buenos frutos en aquél cuyo corazón es como una buena tierra.

¿Tengo un corazón sensible y dispuesto para Jesús y su evangelio o está dispuesto hacia el mundo? Si examino mi fe, ¿veo que se fortalece cada día más o se debilita?

El corazón sensible y el corazón endurecido (Mt.13:10-17)

El evangelio no se comprende con la razón, sino se recibe con el corazón. Los discípulos preguntan por qué habla por parábolas y Jesús responde: "Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado". La expresión: "pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado" podría parecer algo injusto. ¿Qué era lo que tenían los discípulos? Ellos habían oído el evangelio, habían recibido a Jesús en su corazón, fueron llamados  Sus discípulos y tenían un corazón sensible y dispuesto para recibir el evangelio. Por el contrario, los fariseos rechazaban el evangelio con corazón endurecido y condenaban a Jesús. Un corazón dispuesto para dios entiende y recibe el evangelio, pero el que está cerrado, no puede entender, ni arrepentirse de sus pecados.

Oremos:

- Que mi corazón sea buena tierra para ver y oír la palabra de Dios y obedecerla.
- Que Dios prepare el corazón de las personas que oirán la predicación de la Palabra,  para que sea como buena tierra para recibir la semilla del evangelio.




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